Salud y Bienestar

Pocas cosas reconfortan tanto como un BAÑO TERMAL EN UN DÍA DE LLUVIA

La Araucanía es un territorio de contrastes armónicos, de aquellos que nos permiten encontrarnos esquiando en los faldeos de un volcán activo y minutos después, sumergidos en las ricas aguas de una fuente termal enclavada en medio de la naturaleza.

Dejando de lado el contraste y la actividad, el panorama se presenta como un relajo personal amenizado por los vapores, musicalizado por la naturaleza y finalmente sazonado por la mano de un chef local.

La serie de conjuntos volcánicos existentes a lo largo del territorio Andino-Lacustre de la región, algunos activos y todos cautivantes, dan origen a la mayor concentración de termas en una sola región de Chile. La Araucanía también alberga la mayor cantidad de Áreas Silvestres Protegidas del país (13), con extensos bosques de araucarias, lagos y volcanes. Son estos elementos los que enriquecen con colores propios la experiencia termal que ofrece La Araucanía.

Es necesario entregarse alguna vez al placer que brindan las aguas termales de esta parte del mundo. Y no sólo por su temperatura y sus propiedades, si no por el entorno natural donde se encuentran.
Es la actividad volcánica del cordón de la Cordillera de Los Andes, con sus calderos subterráneos, que las mantiene eternamente calientes y brotando hacia la superficie en lugares tan prístinos como atractivos.

En ciertos sectores también es posible encontrar pozones con barros naturales, así como géiseres que brotan desde la roca. Existen más de 15 opciones termales de diferentes estilos y precios en torno a sectores como Tolhuaca, Malalcahuello, Pucón y Curarrehue.

Desde sencillas pozas naturales hasta sofisticados centros con alternativas integrales de relajación; como sauna, masajes, jacuzzi, fangoterapia y vaporarium, por mencionar algunas. Otras también ofrecen atractivas alternativas de alojamiento, que van desde elegantes hoteles hasta campings en la naturaleza, en una oferta que incluye cabañas y refugios con estilo montañés. La gastronomía local forma parte integral de la oferta termal. Muchos de los centros han inspirado sus preparaciones a partir de productos locales, incorporando también la tradición culinaria del pueblo mapuche. Otros han centrado su oferta gastronómica en la preparación de variadas cartas que incluyen alimentos orgánicos, carnes exóticas y platos típicos de Chile.

Todos merecemos darnos un gusto

Las aguas termales de La Araucanía son un premio para el cuerpo y la mente

Además de termas, en La Araucanía existe una amplia oferta de servicios ligados a la salud, el relajo y bienestar en hoteles, cabañas y centros especializados. Variedad de masajes y tratamientos; como shiatsu, ores de Bach, reexología, yoga, pilates, reiki y también gratos espacios para practicar meditación. En la zona de Pucón y Villarrica, una serie de centros de relajación ofrecen a los visitantes la posibilidad de practicar estas y otras actividades, siempre en el marco de los inspiradores paisajes y entornos de la región.

Prácticamente en toda la región hay circuitos y senderos para disfrutar de caminatas familiares o solitarias, que relajan y conectan con la naturaleza. Una de las virtudes de la región es la facilidad con la que es posible llegar a un encuentro íntimo con la naturaleza y disfrutar del imperturbable silencio, sólo interrumpido por las aves.

La geografía y características de los recursos naturales, hacen de La Araucanía un escenario ideal para la vida saludable al aire libre y para la práctica de actividades que nos acercan a la naturaleza; como caminatas al borde del lago, paseos en bicicleta, running, paseos en bote y muchas otras. Siempre en el marco de una naturaleza inspiradora.

Es otra de las ofertas que tiene la zona y que complementan la experiencia saludable del viajero. Especialmente en Pucón, Villarica y Curarrehue es posible comer deliciosas y saludables preparaciones, en base a productos locales, orgánicos y de temporada, tales como: changle, brotes de quila, quinua, digüeñes y piñones.

El pueblo mapuche se destaca por su acabado y ancestral conocimiento de las propiedades curativas que nos aporta la naturaleza, a través de diversas especies vegetales como plantas y hierbas autóctonas. En diversos puntos de la región es posible visitar los huertos medicinales, donde principalmente mujeres con vastos conocimientos preparan sus medicinas para aliviar a los habitantes de sus comunidades, así como a los visitantes que lo requieran. Entre las plantas y hierbas más utilizadas es posible mencionar: el llantén, el boldo, el michay, el pehuén y el matico, entre otros.