Sabores y Aromas

¡Qué mejor forma de conocer una cultura que a través de sus sabores locales!

La multiculturalidad de La Araucanía se refleja en sus sabores y aromas. Diversos, desconocidos, naturales y propios son los productos que nutren la oferta culinaria regional. Variados y también ancestrales son los orígenes de las preparaciones que rescatan la sabiduría y el talento de generaciones en el arte de la cocina.
La Araucanía invita al viajero sibarita a probar platos y productos únicos, también cargados de historia y tradición.

No se trata sólo de comer bien,

se trata de aprender del arte culinario local

La región tiene una identidad gastronómica marcada por la cocina mapuche, armoniosamente complementada por recetas traídas por colonos y nuevos emprendedores de otras partes del mundo. A través de la cocina es posible entender aspectos fundamentales de esta cultura, como por ejemplo, el respeto y estrecho vínculo de este pueblo con la tierra, con los productos silvestres, con sus cultivos y cosechas de temporada. El mapuche es un observador y un agradecido de lo que la tierra le da; por lo que brotes, hongos, frutos, semillas o hierbas aromáticas de temporada, son parte importante de su tradición culinaria junto con las legumbres, cereales, carne, papas, pescados y mariscos.

La cocina mapuche ha sido objeto de un intensivo rescate por parte de un grupo de mujeres emprendedoras, que han recuperado recetas tradicionales transmitidas de generación en generación por sus ancestros. No se puede dejar de probar los piñones (fruto de la araucaria), los
exquisitos catutos, los brotes de quila, las empanadas de changle y un fermentado de trigo llamado mudai.

Buenas muestras de ésto se encuentran en la zona costera, específicamente en el lago Budi y Puerto Saavedra. Hacia el centro, en Temuco, con atractivas opciones de comprar directamente los productos
característicos en ferias y mercados, y subiendo a la zona cordillerana, en el hermoso pueblo de Curarrehue, que se ha convertido en un ícono de la cocina mapuche de tradición y también de
innovación.

La zona costera es rica en productos del mar. Nada tan reponedor y delicioso como comer un caldillo de congrio (uno de los platos preferidos del poeta y Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda) con una impresionante panorámica en el sector de Boca Budi. Otras caletas como Queule y Nehuentúe ofrecen alternativas en gastronomía costumbrista, con deliciosas empanadas de mariscos y pescados locales como el congrio, lenguado, róbalo y la sierra.

Gastronomía multicultural

Las raíces son diversas: mapuche, italiana y chilena.

Enclavada en la Cordillera de Nahuelbuta se encuentra Capitán Pastene, una pequeña colonia de italianos que ha sabido poner en valor sus más ricas tradiciones culinarias y donde actualmente existen auténticas trattorias, fábricas de prosciutto y de pastas artesanales, además de una buena oferta de particulares alojamientos ambientados a la usanza italiana. Cada año, en junio, se celebra un nuevo aniversario de la llegada de estos colonos
y lo hacen en grande, recreando la llegada de sus antepasados en cientos de carretas para luego celebrar con sus mejores pastas, jamones y vinos.

¡Todo el mundo está invitado!

Estos espacios aportan la alegría popular que caracteriza al pueblo chileno. No sólo se trata de
encontrar productos locales, o un buen plato de comida, si no también son lugares de encuentro con su gente. Sin lugar a dudas, la Feria Aníbal Pinto, cerca de la estación de trenes de Temuco, es el mejor lugar para vivir un encuentro intercultural.

Otro de los buenos lugares es el Mercado Municipal de Temuco que ofrece platos típicos en una agradable mezcla de aromas, sabores, texturas y colores.

En los principales destinos de la región existe una variada oferta gastronómica internacional.

En Temuco el sector de Avenida Alemania y San Martín concentran una importante oferta culinaría con muy buenas alternativas en carnes, pastas y sushi, además de numerosos bares y restaurantes.

En Pucón, calle Fresia, además de sus interesantes tiendas ofrece una de las mayores diversidades gastronómicas de Chile, con cartas representativas de múltiples países. Destacan las parrilladas uruguayas, las pizzerías y trattorias, y restaurantes que fusionan lo mejor de la cocina internacional con elementos locales.

En el Valle de Malleco se producen algunos de los vinos reserva más australes de Chile. Aquí, un grupo de viñas boutique se ha destacado por la elaboración de frutosos y aromáticos vinos de las cepas Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Como en todo Chile, la oferta de los más diversos y reconocidos vinos provenientes del valle central se encuentra disponible en cada bar o restaurante, realzando los sabores y aromas propios de la región.