Inspiración Natural

La soberbia de las araucarias empinadas en alturas rozando el cielo

En una superficie de 31.842,3 km² -similar al tamaño de Bélgica- La Araucanía concentra algunos de los paisajes más sorprendentes y representativos de Chile, como los imponentes volcanes nevados y los lagos en los que reflejan sus siluetas, junto a la de la Araucaria o Pehuén, como llama el pueblo mapuche a este árbol de singular copa en forma de paraguas, y que ha resistido por millones de años el implacable rigor de la fuerza volcánica y de las extremas condiciones climáticas en las que crece.

Desde el Océano Pacífico hasta la Cordillera de Los Andes, la región asombra con sus extensas y agrestes playas, sus grandes praderas y una infinidad de lagos y ríos que surcan el territorio.

PARQUES Y RESERVAS NACIONALES

Gran parte de la naturaleza de La Araucanía se encuentra resguardada en 13 Áreas Silvestres Protegidas por el Estado, que abarcan la novena parte del territorio regional, así como en otras privadas que también aportan a la conservación. La mayoría cuenta con buenos accesos y en conjunto suman más de 60 senderos caminables, muchos de ellos conectados para formar una de las redes de trekking más atractivas de Chile y del Cono Sur.

Los parques y reservas se concentran principalmente en la zona Andino-Lacustre, conformando un corredor biológico de alto valor y en donde es posible avistar valiosas especies de la ora y fauna nativa de Chile, entre las que se cuentan: araucarias, orquídeas, zorros y cóndores.

“Después de la lluvia, sentir el olor a tierra mojada es una experiencia tan sutil como encantadora”

El parque también atesora glaciares escalables, cráteres, lagunas y densos bosques de araucarias, lengas y ñirres, accesibles a través de los más de diez senderos. Aledañas al parque se encuentran profundos túneles de lava formados por antiguas erupciones y donde es posible comprender el fenómeno volcánico gracias al relato de un guía especializado.

El Parque Nacional Nahuelbuta es el único que se sitúa alejado del cordón andino, en plena Cordillera de la Costa, conservando los últimos bosques de araucarias cercanos al mar, visibles junto a los volcanes y el Océano Pacíco desde el mirador Piedra del Águila, al cual se accede luego de una agradable caminata.

El Parque Nacional Conguillío, con 60.800 hectáreas, destaca entre los más hermosos y visitados de Chile. Dominado por el volcán Llaima (3.125 msnm), este territorio está marcado por la huella de sus erupciones y en donde es posible recorrer los enormes campos de lava que hace algunos siglos crearon el lago Conguillío, uno de los hitos del parque y cuya mejor vista se obtiene desde un imperdible: el sendero Sierra Nevada. El parque cuenta con un centro de interpretación que relata la impresionante historia geológica de Conguillío, la misma que lo convierte en un destino excepcional para el turismo científico.

También son múltiples las actividades que se pueden realizar, entre ellas: trekking, cabalgatas, kayaking, mountain bike y avistamiento de aves. Existen servicios de
alojamiento y alimentación en diferentes zonas del parque, y un centro de esquí en los faldeos del volcán.

El Parque Nacional Villarrica es mundialmente conocido por el volcán homónimo y ofrece algunas de las experiencias turísticas más emocionantes de la región; como el ascenso hacia su inmenso cráter activo (2.847 msnm), y los deportes invernales como el esquí y el snowboard en sus empinadas laderas. Además del volcán Villarrica, en el parque se encuentran los volcanes Quetrupillán (2.363 msnm) y Lanín (3.747 msnm), a los cuales es posible acceder luego de realizar caminatas de mediana dificultad.

El Parque Nacional Huerquehue es más pequeño y posee una belleza particular que se manifiesta en un mosaico de lagos andinos, enclavados en las laderas boscosas de sus empinados cerros. Se accede caminando a través de uno de los mejores circuitos cortos; en su recorrido aparecen saltos de agua,
bosques de mañíos y coigües que por su altura parecieran no terminar nunca. Más arriba, en la cima, lagunas rodeadas de araucarias y una espectacular vista hacia el lago Tinquilco, el valle del río Trancura y el volcán Villarrica.

El Parque Nacional Tolhuaca está algo más alejado de las rutas típicamente transitadas y eso le da un atractivo especial. Más silencioso y solitario, este parque protege un área precordillerana realmente hermosa en torno al nacimiento del río Malleco. Es particularmente interesante para los acionados a la observación de aves, quienes pueden avistar especies como: torcazas, cachañas, carpinteros y patos. Cercano al parque existen centros termales de buena calidad, perfectos para el descanso después de la actividad.

Algunas Reservas Nacionales también ofrecen notables experiencias de naturaleza. En la Reserva Nacional Malalcahuello-Nalcas se ubica el volcán Lonquimay, en cuyas laderas se encuentra el cráter advenedizo que se formó durante su última erupción, en 1988. El paisaje de este lugar tiene un aire jurásico, dominado por los suelos volcánicos que en invierno se convierten en uno de los mejores dominios esquiables del sur de Chile. Sin duda, realizar una caminata en raquetas de nieve por los nevados bosques de araucarias, es una experiencia única y recomendable.

En la Reserva Nacional Villarrica, se encuentran los Nevados de Sollipulli, una antigua caldera Volcánica actualmente cubierta por un enorme y plano glaciar de 12 kilómetros cuadrados, al cual se llega luego de un trekking que atraviesa bosques, quebradas y arenales. En compañía de guías de montaña es posible caminar por estos hielos e incluso cruzarlo por completo, para nalmente llegar a una activa zona geotérmica de la cual emanan géiseres y pequeñas fuentes de agua y barro caliente.